Para algunas será la segunda o tercera suba de seguros del 2009. Para muchos un bajón en el semestre que viene.
Algunas aseguradoras se aprestan para anunciarlo con los avisos de renovación en agosto, mientras que para otras no tienen una fecha concreta.
Es que casi ninguna se excluyó de los ajustes decididos en diciembre o enero de este año y otras, las que trabajan con vigencias trimestrales, aplicaron otros en marzo.
Cualquiera sea la situación, los responsables comerciales de las compañías lo justifican en un cóctel que combina el impacto constante de la inflación, la trepada del índice de siniestros, que llegó a un 30% interanual en promedio, y el cambio decidido por la Justicia en cuanto a la tasa de los juicios, que se duplicó. A lo que se suma lo dispuesto por la Superintendencia de Seguros, que exige no trabajar a pérdida.
No será en julio, pero tampoco descartan aplicarlo a partir de agosto.El aumento del índice de siniestros denunciados está entre los principales motivos esgrimidos por las aseguradoras para justificar el nuevo incremento. En general, también coinciden en atarlo a la expansión de las carteras de hasta 30%.
Otra estrategia, que ciertas firmas miran con buenos ojos, es la de incorporar el sistema de calificación de riesgo para hacer más selectivos los aumentos acordes a los antecedentes de los asegurados. O, por la misma vía, premiarlos con bonificaciones si acreditan “buena conducta o resultados” en su legajo. De hecho, se benefician hasta con un 10% menos de aumento cuando éste se produzca.
La política de las empresas es hacer retoques trimestrales en las pólizas hasta completar la proyección inflacionaria anual.
Para la mayoría de las empresas, la curva ascendente en robos es lo que se llama “tipo serrucho”, con subas y pequeñas bajas. Las causas de estos aumentos están justificados, ya que antes eran 10 autos por mes y ahora los robos ascienden a 1 por día.













